
Y, si, la primer cosa que una tiene que hacer para gozar de buena salud mental es reconocer la verdad. Dejar de hacerse la tonta. Reconocer de una buena vez que ese tipo con el que te casaste hace un tiempo atrás, no es más lo que era en ese tiempo atrás.
Porque este tipo, el que comparte conmigo la vida, cambió.
Cuando lo conocí era DIVINO! SEncillamente un tipo encantador, seductor, caballero,.....sublime!
Y por eso me fui a vivir con él sin pensarlo.En medio de esa vorágine que es el enamoramiento, me fui con él. Lo hubiera seguido a donde sea..
Pasado un tiempo prudencial, y con todas sus cosas junto a las mías; tengo que reconocer lo obvio ( por lo menos eso es lo que me dice mi psicóloga que haga para "estar presente", latiguillo que usa todas las sesiones y que me altera permanentemente)
Así que le voy a hacer caso y lo voy a reconocer:
MI MARIDO ES UN IMBÉCIL.
Y no lo digo con odio, ni rencor. ES la pura verdad.
Y de eso me di cuenta hoy, momento en el que también me decidí a escribir este blog como un modo de compartir con otras personas lo que me pasa.
HOy, como les decía, me dí cuenta que este tipo no piensa, no razona, no le llena agua al tanque como dice mi amigo Ricky.
Es que me estaba yendo de nuestra casa y se me dió por preguntarle, si había pagado la cuota de nuestra casa.
- ¿Qué cuota?, me dice el muy pánfilo
-¡ La cuota de nuestra casa hipotecada pedazo de imbécil! tenía ganas de decirle yo. Pero con un amordazado respeto le dije, cerrando los dientes y mirándolo con mi peor cara:
-¿Cómo que cuota? La cuota de la casa Martin!! ( Ahí elevé el tono de voz, porque me fue IMPOSIBLE contenerme)
Y a partir de ahí empezó una pelea que oscilaba entre :
-Y porque la tengo que pagar yo?
-Porqué no me hiciste acordar?
-Vos también! La podrías haber pagado vos!
Y varias frases más que no tienen sentido repetirlas, porque todas seguían ese orden desculpabilizador masculino tan típico de esa especie.
La cuota vence el día 8, todos los meses la paga él, y no soy la mamá para hacerle recordar sus responsabilidades.
Así que salí de mi casa, mientras tomaba un taxi, llamé al banco para informar del retraso de 10 días, y cuando corté no pude más que decir :
MI MARIDO ES UN IMBÉCIL.
El taxita me miró por el espejo y se río buscando la complicidad masculina del taxista de al lado.
Pese a su burla y su risa sostengo ese enunciado.
Y para demostrarlo voy a escribir en este blog, a lo largo de 365 días, todas las experiencias cotidianas junto a este tipo ( junto al taxista, no; junto a mi marido)para demostrar al mundo la veracidad de mi afirmación.
Que lo es, lo es. El tema es demostrarlo.
Dicho esto, comienzo mi blog.
Hasta la próxima anécdota.
Yo
Respira....olvida...mi suegra es de las que me mete piña en todas las comidas... y me dice... si no, hazla tù....al final soy la criada....
ResponderEliminarque lata que no seguiste...Mori de la risa todo el rato
ResponderEliminarQué lastlás que no está autorizado hacer lobotomia a estos especímenes
ResponderEliminar